#RetornandoSucesos

12 de noviembre de 1863

El asesinato del Chacho Peñaloza

Por María Cecilia Demartín

ma.ceciliademartin@gmail.com

El 12 de noviembre de 1863 moría asesinado el caudillo riojano Ángel Vicente Peñaloza, apodado “el Chacho Peñaloza”. Líder de las últimas resistencias al centralismo porteño, fue derrotado por el ejército nacional en junio de 1863. Huye así hacia Los Llanos, en La Rioja. Pese a su rendición, fue asesinado por el oficial Pablo Irrazábal quien luego de herirlo con su lanza, ordena a sus soldados arremeterlo a disparos de carabina. La cabeza del Chacho fue cortada y clavada en la punta de un poste en la plaza del pueblo de Olta, en La Rioja.

Antes de 1862, la República Argentina aún no estaba unificada. Por un lado, el estado de Buenos Aires y por el otro, las provincias reunidas en la Confederación (a excepción de la región Patagónica y el Gran Chaco, aún en posesión de sus originarios habitantes).

Luego de años de negociaciones infructíferas, el 17 de septiembre de 1861, Mitre (gobernador de Buenos Aires) derrota a las fuerzas de Urquiza (presidente de la Confederación). En mayo del año siguiente se reúne el Congreso que legitimará a Mitre como el primer presidente de la República unificada.

Pese a las reformas llevadas a cabo desde el ejecutivo, su autoridad no era por todos reconocida y la política nacional privilegiaba los intereses de Buenos Aires por sobre los del resto del país.

En respuesta a esta política y en línea con los principios federales, la zona de Cuyo se levanta liderada por Ángel Vicente Peñaloza, quien había sido lugarteniente de Quiroga y también destacado caudillo en la guerra contra Rosas. El ‘Chacho’ no tenía riquezas para mantener en pie de guerra una compañía y, sin embargo, levantaba ejércitos mal armados y peor comidos pero poderosos. En palabras del escritor Eduardo Gutiérrez: “El ‘Chacho’ combatía por el pueblo, por sus libertades y por los derechos que creía conculcados. Para sí no quería nada ni pidió nada jamás, en tiempo en que, por hacer con él la paz, el Gobierno le hubiera dado cuanto hubiera pedido”

Antes de lanzarse a la guerra, el Chacho escribe al presidente Mitre: “Es por esto señor presidente, que los pueblos, cansados de una dominación despótica y arbitraria, se han propuesto hacerse justicia, y los hombres, todos, no teniendo más ya que perder que la existencia, quieren sacrificarla más bien en el campo de batalla, defendiendo sus libertades y sus leyes y sus más caros intereses atropellados vilmente por los perjuros. (…)”.
Sarmiento, entonces gobernador de San Juan, dirige personalmente como coronel la guerra contra el caudillo.

Peñaloza fue derrotado el 28 de junio, en la Batalla de Las Playas. El caudillo huyó a los Llanos donde reorganizó su montonera e invadió la provincia de San Juan y estuvo a punto de tomar la capital. Pero el coronel Irrazábal lo derrotó en Los Gigantes. Volvió a refugiarse en Los Llanos donde es tomado prisionero por Ricardo Vera, pariente y vecino del Chacho, ante quien declara su rendición y le entrega su facón.

Horas más tarde, llega al lugar el oficial Pablo Irrazábal, quien, sin considerar la presencia de la familia del prisionero, lo atravesó con una lanza y ordenó a sus hombres acribillarlo. Luego manda a torturar a su esposa, Victoria Romero (Doña Vito) quien había luchado a la par que su esposo.

Al recibir las noticias del asesinato del Chacho Peñaloza, Sarmiento escribió: “No sé lo que pensarán de la ejecución del Chacho. Yo inspirado por el sentimiento de los hombres pacíficos y honrados aquí he aplaudido la medida, precisamente por su forma. Sin cortarle la cabeza a aquel invertebrado pícaro y ponerla a la expectación, las chusmas no se abrían aquietado en seis meses”.

“Dicen que al Chacho
lo han muerto.
No dudo que así será.
Tengan cuidado magogos,
no vaya a resucitar”.
(Copla popular)

Para ampliar información:

– De La Fuente, A. Los hijos de Facundo. Caudillos y montoneras en la provincia de La Rioja durante el proceso de formación del Estado Nacional Argentino (1853- 1870). Buenos Aires, Prometeo, 2007.
-Galasso, N. Los malditos. Ed. Madres de Plaza de Mayo, CABA, 2005

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