#RetornandoSucesos

DÍA NACIONAL DE LOS AFROARGENTINOS Y CULTURA AFRO

8 de noviembre

Por María Cecilia Demartín
ma.ceciliademartin@gmail.com

Por Ley 26.852, en el año 2013 se instituye el día 8 de noviembre como «Día Nacional de los Afroargentinos y de la cultura afro» en conmemoración a María Remedios del Valle, capitana del Ejército del Norte, quien falleció un 8 de noviembre de 1847.

En el Río de la Plata, las mujeres de todas las clases sociales cumplieron un rol primordial durante la experiencia revolucionaria y también durante la militarización que acompañó este proceso. Diversas fuentes nos revelan la presencia femenina en los campamentos militares de la época. Sin embargo, la historiografía ha reparado muy poco en el papel desempeñado por las mujeres durante la guerra revolucionaria.

María Remedios del Valle nació en Buenos Aires entre 1766 y 1767, clasificada como “parda” de acuerdo con el sistema de casta que imperaba en el entonces sistema colonial. En los registros oficiales la “morena”, “parda” o “liberta” Doña María Remedios será reconocida por sus servicios prestados a la “patria” durante las campañas militares al Alto Perú entre 1810-1814.

Partió de Buenos Aires el 20 de junio de 1810, con la primera expedición militar a las provincias interiores acompañando a su esposo y sus dos hijos en la división del comandante Bernardo de Anzoátegui, capitán de la 6ta Compañía del Batallón de artillería Volante. Marchó más tarde desde Potosí hasta Jujuy a las órdenes del coronel Bolaños. Participó junto al general Belgrano en las victorias de Tucumán y Salta y en las derrotas de Vilcapugio y Ayohúma. En ésta última batalla fue herida de bala, tomada prisionera por los realistas y luego sometida a 9 días de azotes públicos.

Su marido e hijos morirán en combate. En 1826, inicia una gestión para que se le concediese una pensión por los servicios prestados, tanto de parte de ella como de su esposo e hijos fallecidos. En 1828 se le otorgó el cargo de Sargento Mayor de Caballería y dos meses después fue incluida en la Plana Mayor de Inválidos. Pero la pensión que se le había otorgado la condenaba a la miseria. En 1835, Juan Manuel de Rosas la incluye en la Plana Mayor con su rango de Sargento Mayor y aumenta así su pensión, permitiéndole mejorar sus condiciones de vida. Poco se conoce sobre sus últimos años hasta su muerte en 1847.

María Remedios del Valle fue una de las tres únicas mujeres a las que se les pagaron haberes militares de oficial (junto con Manuela Hurtado de Mendoza -la Tucumanesa- con grado de subteniente de infantería, de importante actuación durante las invasiones inglesas, y con otra mujer de la que no se conoce el nombre, pero que participó en el Regimiento de Dragones de la Patria y luego en el de Húsares, en la Banda Oriental).

La figura de María Remedios del Valle nos pone enfrente una nueva forma de mirar hacia el pasado, aquel pasado que hasta hace muy poco parecía pertenecer al hombre blanco y criollo, se llena de imágenes de mujeres, de indígenas y de afroamericanos.

La disposición de conmemorar el 8 de noviembre en la figura de María Remedios del Valle, mujer y liberta, tiene por objetivo romper con hegemonía historiográfica que impuso el falso mito de que en la Argentina no hay “negros”, que llegaron algunos pocos, que desaparecieron luego de las guerras de independencia y las pestes. Mito que forma parte de un discurso racista impuesto por las clases dominantes y las élites académicas gustosas de reivindicar nuestros orígenes en Europa.

Los afrodescendientes estuvieron presentes desde los orígenes mismos del proceso revolucionario y de constitución del Estado nación argentino, no solo como gusta la tradición de limitarlos a los oficios de aguatero y mazamorrera en los actos escolares. Gracias a la labor de las organizaciones de afrodescendientes y de migrantes afro de la Argentina, han comenzado a reconocerse las raíces negras de la nación, pero no como vestigios de un pasado estático, sino como una presencia viva, dinámica e intrínseca de nuestra cultura.

Tenía siete años apenas, apenas siete años…
¡qué siete años!¡no llegaba a cinco siquiera!
De pronto unas voces en la calle me gritaron: «¡Negra!»
¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! (…)

¿Soy acaso negra? – me dije. ¿Qué cosa es ser negra?
y yo no sabía la triste verdad que aquello escondía.

Y me sentí negra, como ellos decían, y retrocedí como ellos querían.
Y odié mis cabellos y mis labios gruesos, y miré apenada mi carne tostada. Y retrocedí
Y retrocedí…

¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! (…)

Y pasaba el tiempo, y siempre amargada seguía llevando a mi espalda mi pesada carga
¡Y cómo pesaba!…

Me alacié el cabello, me polveé la cara, y entre mis entrañas siempre resonaba la misma palabra:

¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra!¡Negra! ¡Negra! ¡Negra!

Hasta que un día que retrocedía, retrocedía y que iba a caer- ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! (…)

¿Y qué? ¿y qué? (¡Negra!) ¡sí- (¡Negra!)
soy- (¡Negra!), ¡negra! (¡Negra!)
¡negra soy! (¡Negra!), ¡sí- (¡Negra!), soy- (¡Negra!)
negra! – (¡Negra!) ¡negra soy!

De hoy en adelante no quiero laciar mi cabello (¡no quiero!).
Y voy a reírme de aquellos, que por evitar – según ellos –
que por evitarnos algún sinsabor llaman a los negros «gente de color»

¡Y de qué color! (NEGRO)
¡Y qué lindo suena! (NEGRO)
¡Y qué ritmo tiene!

¡NEGRO! ¡NEGRO! ¡NEGRO! ¡NEGRO!
¡NEGRO! ¡NEGRO! ¡NEGRO! ¡NEGRO!
¡NEGRO! ¡NEGRO! ¡NEGRO! ¡NEGRO!
¡NEGRO! ¡NEGRO! ¡NEGRO!

¡Al fin! al fin comprendí (¡al fin!) ya no retrocedo (¡al fin!)
y avanzo segura (¡al fin!) avanzo y espero (¡al fin!)
Y bendigo al cielo porque quiso Dios que negro azabache fuese mi color.
Y ya comprendí (¡Al fin!) Ya tengo la llave:

¡NEGRO! ¡NEGRO! ¡NEGRO! ¡NEGRO!
¡NEGRO! ¡NEGRO! ¡NEGRO! ¡NEGRO! (…)

¡¡¡¡NEGRA SOY!!!!

Poema de Victoria Santa Cruz, “Me gritaron negra”.
Para ampliar información:

– Barrancos, Dora. Mujeres en la Sociedad Argentina. Una historia de cinco siglos. Buenos Aires, Editorial
Sudamericana, 2007.
-Goldberg, Marta. “Las afroargentinas (1750-1880), en: Fernanda Gil Lozano, et. al.(directoras).
Historia de las mujeres en la Argentina. Tomo I. Buenos Aires, Editorial Taurus, 2000.

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