Lebacs: la bola de nieve

Tanto se habla de las Lebacs y sus altas tasas de interés tan atractivas para los inversores. Por otro lado, vemos muchos economistas preocupados por el nivel de emisión de Lebacs que aumenta día a día. Pero, ¿sabemos realmente que es una Lebac? ¿Cómo funciona este instrumento en el mercado financiero? ¿Cómo afecta a los argentinos la existencia o no de las Lebacs? Aquí vamos a desasnarnos un poco para entender mejor como funciona este mundo financiero.

Las Lebacs son “Letras del Banco Central” y una Letra es un título de deuda en pesos que emite el Banco Central con una promesa de pago futura con un interés y una fecha específica. En general son fuente de financiamiento de corto plazo, de 30 días a un año como máximo, y funciona como si fuese un plazo fijo para el comprador de las Lebacs. En otras palabras, es una fuente de financiamiento y le permiten al Banco Central restringir la demanda de dólares y así contener de forma indirecta la escalada de la cotización de la moneda estadounidense. El objetivo es, entre otras cosas, contener la inflación y evitar la devaluación del peso frente al dólar.

Al 24/5/2018 las Lebacs pagaban un 40,4% de interés mientras que un plazo fijo rendía un 27% aproximadamente, todo esto sin calcular los costos de operar con estas Letras. El rendimiento de las Lebacs varía de una licitación a otra y en el último tiempo la tasa de interés ha ido incrementándose mes a mes. Intentan pagar una tasa más alta que un plazo fijo y lo suficientemente grande para que el público decida comprar Lebacs y no dólares con sus ahorros.

A diferencia de las letras del tesoro, las letras del Banco Central no financian gastos del sector público y no tienen ningún otro fin que el de absorber el excedente de pesos circulantes en el mercado. En términos técnicos, a esto se llama política de “esterilización”: el Banco Central aspira los pesos circulantes a cambio de las letras que otorgan una tasa de interés. Lo hace porque entiende que hay pesos excedentes en el mercado. Pero como todo, esto tiene un límite. ¿Se pueden emitir ilimitadamente letras sin ningún riesgo? ¡Evidentemente no!, el riesgo inminente que se prevé es que la cantidad de Lebacs está aumentando estrepitosamente, tanto que si se iguala o supera a la cantidad de reservas del Banco Central, éste no podrá afrontar los futuros pagos de las letras. ¿Qué pasa en caso de corrida bancaria? Si todos los tenedores de Lebacs deciden no renovar sus stocks de Lebacs o no comprar nuevos stocks, el BCRA tiene que salir a saldar sus deudas con el público a través de sus reservas, o emitiendo nueva deuda. Quedando el saldo del Balance del Banco Central en graves problemas. Aquí puede verse una clara explicación de cómo comparar el stock de Lebacs y cómo esto afecta a los recursos del Banco Central. Aquí puede verse el último informe del BCRA.

El segundo problema que se ve claramente, además del stock creciente de Lebacs, es la tasa de interés tan alta. Esta tasa, en los últimos meses se acrecentó aceleradamente. En enero, la tasa de corte para las Lebacs a 30 días era de 23.60, a abril de 26.03% y en junio escaló a los 42.90% (licitación primaria). En las dos últimas licitaciones mensuales corría cierta sensación desfavorable respecto a las Cuentas Nacionales y todo esto repercutía en el mercado financiero. Se verá en cada nuevo “supermartes” si la crisis realmente ha logrado superarse. Es necesario contener la inflación y restar liquidez al mercado pero, ¿a qué costo? No es redituable en el mediano plazo que el BCRA siga gastando sus recursos en estas condiciones para contener la inflación.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha venido notando esta situación y ya ha venido alertando a nuestro país en su consulta al artículo cuarto publicada en diciembre pasado. Reconoce que la economía ha ido recuperándose en el 2017 pero que hay importantes desequilibrios en la combinación de políticas. Con poco apoyo de la política fiscal, el Banco Central ha tenido que mantener tasas de interés reales relativamente altas y, aun así, la inflación ha excedido la ruta dirigida. La combinación de políticas actual ha contribuido a una moneda sobrevaluada, a un ritmo lento de deflación, a una deuda pública más alta y a vulnerabilidades asociadas con crecientes necesidades brutas de financiamiento externo (puede consultarse el artículo completo aquí).

El pasado mes de junio Argentina ha arribado a un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional y éste ha concedido un préstamo de 50 mil millones de dólares. El préstamo stand-by se centra en cuatro pilares, uno de ellos es “afianzar la credibilidad en el marco de fijación de metas de inflación del Banco Central”, para ello debe mitigar la vulnerabilidad generada en la deuda formada por la emisión de Lebacs. Este es una fuerte señal de apoyo internacional a nuestro actual gobierno.

Pero la cuestión de ahora es más es saber si nuestro gobierno tiene claro cuál es el rumbo que debe tomar para no precipitar una corrida cambiaria, estabilizar el valor de la moneda y lograr, entre otros objetivos, minimizar la vulnerabilidad externa.

Para ello el Poder Ejecutivo Nacional, ha presentado el pasado 3 de junio un informe de avance del Proyecto de Ley del Presupuesto Nacional 2019, que contiene entre otras cosas, las novedades respecto a la utilización del préstamo del FMI. En sus esfuerzos por reducir la inflación, se reforzará la autonomía del BCRA, por lo que no financiará más el déficit fiscal con emisión monetaria. Además recibió aportes para fortalecer las reservas internacionales.

Entiendo que es necesario fortalecer la política monetaria con instrumentos de plazos más largos con tasas de interés más bajas, dado que es inviable seguir financiando la renovación de Lebacs con este nivel de intereses, sumamente rentables para los ahorristas pero con probabilidades cada vez más altas de no poder repagar las Letras. Si llega a acrecentarse estas dudas respecto a la solvencia del BCRA las Lebacs dejarán de ser un instrumento viable para contener la inflación y todo este esfuerzo durante este tiempo habrá sido en vano.

Paola Huck para “El Retorno de los Sofistas”

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