La columna de Diletancio II

Columna de Pensamiento: Filosofía, Literatura y Alrededores, por el Prof. Diletancio Rodríguez.
Advertencias, petición de principios, aclaraciones preliminares varias para el correcto aprovechamiento de la Columna.

…8. En la matriz del proyecto globalizador está “el pensamiento fácil”. Ya no se trata de argumentar contra, con o en los intersticios de tal o cual sistema de ideas, se enfrenta a la burrada hecha sistema. Es el “cualunquismo” (cuya construcción histórica amerita una nota), el “sentido común” del “hombre/mujer común” como desideratum, revelación y síntesis del saber humano.

8.1. No tiene fisuras ni complejos de razonamiento. Es terminante: “Es lo que es y vos lo que querés es complicarla”, “Así funciona desde siempre y chau”, “Sí, tenés razón en lo que decís pero es como yo te digo”. Resiste los datos duros porque no los necesita en sus demostraciones, es impermeable a cualquier verificación que no sea la de su ombligo visceral reptiliano y ningún corpus probatorio por mamotrético que sea hace tambalear el sentido arbitrario de su imaginación.

8.2. Se garca en los esfuerzos milenarios de la especie por sistematizar su conocimiento. Todas las disputas filosóficas sobre el mejor modo de conectarse con la realidad para incidir en ella le son absolutamente indiferentes. El pensamiento crítico y la ciencia como inspiración y aspiración humanas, son de una ajenidad que lo único que hacen es complejizarle cuestiones que son muy sencillas.

8.3. El “sentido común” todo lo resuelve. Por ejemplo: está claro que lo que Ud. ve, verificable por sus propios ojos sin que nadie se la cuente, ni intermediaciones rebuscadas de sabihondos presumidos, es que el que se desplaza en el cielo, todos los días de este a oeste, es el Sol y que Ud. está paradito, tranquilo y seguro, en una Tierra que no se mueve. Eso es.

8.4. Uno puede pensar entonces en programar una ofensiva argumental desde la simpleza, invocando las simples conclusiones a que ha llegado el mejor saber humano en su tránsito por la historia, el pensamiento y la observación. Las síntesis simples resultadas en tanto trabajo. Cosas como: “Hay que poder comer para vivir”, “El agua, el aire, las energías y el resguardo de un hábitat son necesarios para la vida”, “la propiedad privada es una creación cultural”, “las cosas cambian”…

8.4.1. Ah no, entonces no. Ahí el “pensamiento fácil” resiste esas “verdades simples”. Ya no les alcanza el “sentido común”, entonces los que complejizan en el rumbo de sus miserias son ellos aunque tampoco entiendan ciertamente de qué te hablan. Son certeramente intuitivos cuando aceptar ciertas aparentes inocentadas pueden terminar enterrándoles el privilegio. “Vos no entendés, es más complejo”. Entran en juego secretas e imbricadas “realidades inmutables”. El mercado, los flujos de commodities, las curvas, los algoritmos, cálCULOS, los puntos…sobre todo los puntos.

8.5. No hay con qué darle en términos de razonabilidad. Son la carne de cañon de las élites del apoderamiento global. Viven controlados por los paradigmas de comportamiento y pensamiento que se diseñan en las usinas de la depredación. Paralizados de la cabeza y el corazón por el miedo a la transformación. Colonizados en necesidades y deseos, aferrados a la sospecha, refractarios contumaces a la libertad y adaptados fanáticamente a lo que les toca.

8.6. Sólo cabe sembrar de otras formas, en otros lugares, resistir en el intercambio con los propios y alrededores. Armarse de creatividad, tejer alternativas insidiosas de pensamiento disruptivo, mover el esqueleto, patearles los nidos…por ahí.

9. Van estos poemas conCiencia adentro de Andrés Neuman, un argentino nacido en 1977, que vive en España. Búsquelo.

(EL CORAZÓN)
Existe en matemáticas
una curva distinta a la que algunos,
los que nunca han dudado,
llaman curva de Koch.
Los perplejos en cambio han preferido
denominarla así: Copo de Nieve.
Se comporta esta curva fascinante
multiplicando siempre su tamaño
por cuatro tercios y hacia el interior,
llegando, de tan densa, al infinito
sin rebasar su área diminuta.
Artesana,
también así te creces muy adentro:
habitándome lenta,
quedándote con todo, sin forzarlo,
este pequeño corazón hermético.

(EL TÚNEL)
Lo dicen los maestros de energía:
hay traviesas partículas capaces
de atravesar una barrera sólida,
¡La fuerza se disgrega como el agua!
Los científicos clásicos lo niegan.
Los presentes predican lo increíble
y lo bautizan el Efecto Túnel.
El impulso del alma
no quiere respetar al señor Newton,
se postula invadiendo las fronteras.
Artesana, en el tránsito
urgente de tocarte
apoyaré este peso luminoso
y moveré mi asombro al otro lado
de la barrera tensa de tu piel,
en el punto pensante
que alumbra tras la boca de los túneles.

10. Ya quedan menos “advertencias preliminares para leer la columna” y me agita la impaciencia por saber de qué corno tratará efectivamente.

2 comentarios sobre “La columna de Diletancio II

  • el 8 mayo, 2018 a las 01:27
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    «Una Tierra que no se mueve» me recuerda a la necesidad que llevó a los burgueses a ser el sostén del absolutismo. Ellos necesitaban un mundo estable para poder hacer sus negocios y el poder concentrado en un soberano les daba más de eso que el anterior repartido entre tanto feudal propietario, rico y armado, peleándose entre ellos. Su deseo alimentó al monstruo hasta que el monstruo no les sirvió más y entonces no organizaron un Estado que los protegiera, sino del cual protegerse.
    Hace un tiempo conocí un matrimonio joven que mostraba características progresistas -por decirlo de algún modo- ; pero que para mi sorpresa hace unos meses me comentaron su esperanza en que el gobierno cambista lograra algo bueno para la sociedad. Hace pocas semanas volví a verlos y habían hipotecado su casa con un crédito UVA para ampliarla. Lo primero que pensé es que esa confianza imprudente en un crédito que a todas luces me resulta una bestia tan peligrosa como la vieja indexación, era causa de su simpatía/esperanza en el gobierno actual; pero inmediatamente me di cuenta que era al revés. Como usted dice, en su columna: «colonizados en necesidades y deseos», empujados no desde afuera, sino desde adentro, ellos quieren «una Tierra que no se mueve» y eso ven, porque eso necesita ver su deseo.

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