¿Hay independencia del Poder Judicial?

En el presente artículo lo que se busca es analizar y reflexionar sobre la denominada “independencia” del Poder Judicial en la Argentina.

Como es sabido, nuestro País funciona mediante un sistema republicano federal de división de poderes, siendo los mismos: el Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial.

Partiendo de esa base, resulta imposible que el Poder Judicial tenga independencia absoluta respecto los demás poderes, porque si bien el mismo esta para “controlar” a los dos poderes restantes  y viceversa, también es cierto que se encuentra previsto para trabajar y funcionar con ellos en forma conjunta, acorde a las políticas de estado que delimite el gobierno de turno.

En este punto es importante que tengamos en cuenta que la designación de los jueces la realiza el Presidente de la Nación con acuerdo del Senado, sobre la base de una terna integrada por candidatos seleccionados en concurso público por el Consejo de la Magistratura.

Los jueces elegidos permanecen en sus cargos mientras dure su “buena conducta” y solo pueden ser removidos en caso de infracciones graves mediante una decisión emitida por un Jurado de Enjuiciamiento, integrado por legisladores, magistrados y abogados, cuyo procedimiento es puesto en marcha mediante el referido Consejo de la Magistratura.

Es decir, que tanto la designación como la remoción de los jueces se encuentra supeditada a los otros dos poderes, en especial al Ejecutivo. Sumado a ello, la causal de remoción, es decir, la carencia de “buena conducta” resulta ser meramente subjetiva, cuando debería ser todo lo contrario para poder garantizar un ejercicio independiente de la función judicial.

De esta manera no resulta extraño ver como con el cambio de gobierno operado en diciembre del año 2015, las causas judiciales por corrupción contra personas que ejercían la función pública en el gobierno anterior han “avanzado” a pasos agigantados, mientras que las causas y/o denuncias de corrupción contra personas que ejercen la función pública en la actualidad han sido archivadas, desestimadas o “cajoneadas”. Sin ir más lejos no debemos olvidar que el actual  presidente asumió el mando con 214 causas judiciales abiertas en su contra, las cuales no han avanzado en la misma medida que las causas contra los ex funcionarios de la gestión anterior, por no decir, que no han avanzado nada.

De existir independencia del Poder Judicial respecto a los demás poderes, estas cosas no deberían suceder, sin contar que los fallos de la Corte Suprema de Justicia de la Nación en su 99% acompañan siempre las políticas de estado, fluctuando el criterio según las necesidades del gobierno de turno.

Para que la división de poderes funcione correctamente y el Poder Judicial pueda ostentar la tan mentada “independencia” respecto los demás poderes, la designación y remoción de los jueces debe ser realizada mediante un sistema objetivo y transparente, despojado de acuerdos políticos, mientras ello no suceda las “decisiones independientes” oscilaran de acuerdo a quien ocupe el “sillón de Rivadavia”.

 

Israel Godoy para el “Retorno de los Sofistas”

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