El Servicio Meteorológico Nacional

El nuevo y flamante Servicio Meteorológico Nacional ha anunciado que la Argentina viene atravesando severas tormentas en los últimos meses. Tormentas que han afectado a la totalidad del país y cuyas consecuencias aun no tenemos conocimiento de cuando cesaran.

Observemos lo que el nuevo Servicio Meteorológico anuncia para todos nosotros.

En distintas presentaciones, el representante máximo de este nuevo servicio declaró: «A pesar de la tormenta en el país están pasando cosas muy buenas», así como también que «Nos topamos una tormenta de frente y nos obliga poner el hombro», afirmó el Presidente de la Nación en los últimos días.

Según declaraciones del mismo personaje, y de otros de su entorno, las causas que generaron esta tormenta son variadas, entre las que podemos mencionar «conflictos de la volatilidad de los mercados», «el otro problema de la tormenta es por el dólar, que se escapó», que la «sequía le pegó al campo».

Otra de las manifestaciones meteorologías fue que, a pesar de la intensidad de este fenómeno, «No nos quedamos llorando, tomamos muchas medidas y nos permitió afrontar la tormenta sin cambiar el rumbo porque es el correcto». Finalmente, y para alivio de toda la población sentenció «más allá de las preocupaciones, esta tormenta no es igual que algunas del pasado, porque reaccionamos y tenemos claro hacia dónde vamos».

La gran duda ante esta situación climatológica es: ¿tenemos claro hacia dónde vamos y qué ese rumbo es el correcto? Los indicadores económicos, en los que no somos expertos, nos indican lo contrario. Basta con salir de la cortina de humo de los medios de comunicación para toparse con una realidad distinta, una realidad que afecta a numerosos compatriotas.

Pero queremos poner de manifiesto otra cosa, más allá del rumbo escogido por el titular del gobierno y votado por la mayoría de los argentinos en dos oportunidades, y es lo que se esconde detrás de la utilización del término “tormenta”.

En primer lugar, y haciendo un guiño al nombre de este proyecto web colectivo, debemos correr la cortina de humo que se esconde detrás de estos pronósticos meteorológicos. La utilización de la expresión “tormenta” no es casual sino que se trata de un mero recurso retórico para omitir tener que hacerse cargo de la realidad generada.

Pongamos las cosas en su lugar. Según el diccionario de la Real Academia Española podemos definir a la retórica como “…Arte de expresarse con corrección y eficacia, embelleciendo la expresión de los conceptos y dando al lenguaje escrito o hablado el efecto necesario para deleitar, persuadir o conmover…”. Es decir, un arte que permite embellecer conceptos para enmascarar la realidad o, cuanto menos, adecuarla a los intereses que persigue el expositor del discurso respectivo.

Emplear el término “tormenta” en lugar de “crisis”, expresión más adecuada a la realidad imperante en el día a día de numerosos argentinos, permite diluir los efectos de la situación que se encuentra atravesando el país y eximir de responsabilidad a quien son los causantes de este evento climático. Una “tormenta” es algo pasajero, algo que aparece de repente, donde por tomarte desprevenido te mojas un poco, pero que en un rato pasa; en cambio, la utilización de la palabra “crisis” implica pararse frente a un problema, asumir las responsabilidades que uno puede tener en su generación y encontrar soluciones para su resolución.

Detengamos en los dos pasos mencionados al aludir al termino “crisis”. Por un lado, no parece ser un merito de los tiempos presentes asumir la responsabilidad de las consecuencias resultantes de las políticas aplicadas.

El propio termino “tormenta” y las causas mencionadas por los miembros del actual oficialismo como generadoras de la misma dan cuenta de la no asunción de responsabilidades propias de los cargos que detentan. Resulta extraño que los encargados de gestionar los intereses colectivos de los argentinos (si, querido lector!!!! Los argentinos tenemos, o deberíamos tener, intereses colectivos y comunes) coloquen la totalidad de la responsabilidad de la producción de esta “tormenta” en factores totalmente ajenos a la gestión misma. Como si la responsabilidad de gobernar no recayera sobre quienes se encuentran a cargo del poder Ejecutivo Nacional.

Por otra parte, tampoco parece ser que aquellos que tienen en sus manos el “timón” de este barco llamado Argentina tengan la capacidad suficiente como para resolver las causas que provocaron este festival climático. La dirección que está tomando este barco colectivo asevera esta afirmación.

Puede parecer extraño, cuando en realidad no lo es. Es propio de quienes desprecian la gestión estatal y la herramienta de la política. Herramienta, esta última, esencial para gestionar los intereses colectivos de los argentinos. Atacar la política, es atacar ese destino colectivo que nos atañe a todos.

Achichemos

¿Por que decimos que el actual oficialismo desprecia la gestión estatal, en sí misma, y la política en particular?

Dejemos de lado la postura que sostiene que se trata de “un gobierno de ricos para ricos”. Nos parece una afirmación que se queda corta. En tal sentido, leamos estas declaraciones del Presidente de la Nación «ajustar el Estado significa liberar al resto de la Argentina para que pueda desarrollarse» y convertirse a futuro en país exportador. «Argentina tiene que transformarse en un país exportador en todas las líneas», puntualizó.

¿No le recuerdan a declaraciones de un ministro de economía, representante de la sociedad rural argentina, por los años 1976 y/o 1977? Perdón, solo fue un lapsus temporal.
Continuemos.

El ajuste expuesto en esa declaración pone de manifiesto, no solo una cuestión de números, sino una limitación efectiva a la intervención del estado en los distintos aspectos de la economía. Esa es la gestión que el actual oficialismo desprecia. Aquella gestión que los obligó, en distintos momentos de nuestra historia, a limitar la satisfacción de sus intereses de “libre mercado” en provecho de las necesidades colectivas de los restantes integrantes de la sociedad argentina.

Esa gestión es llevada a cabo mediante la política. La política es el arte de gestionar intereses en pugna para tratar de beneficiar a las mayorías. Si destruimos la política, si la desacreditamos, si la ensuciamos, por más que muchas veces creamos que se lo pueda merecer, tengamos presentes que a los únicos que perjudicamos es a nosotros mismos, que somos integrantes de esa mayoría que necesita la tutela de la política para empardar la asimetría de poder frente a los grupos económicos concentrados.

Sin la política estamos a la intemperie. Mas que “un gobierno de ricos para ricos” es un gobierno que, desde la ideología pura y dura que siempre puso de manifiesto, aunque muchos no hayan querido verlo, viene a destruir la gestión estatal que limita los intereses de los grupos de poder a los que representa, dejando desamparados a la gran mayoría de los argentinos.

Lita volve!

El presidente Macri, hace unos días, les brindó un consejo a todos los argentinos “La gente tiene que caminar, mirar, porque en este momento de devaluación, hay más o menos 30 por ciento (de diferencias) en los precios. Yo le pido que se cuiden, que miren, que comparen precios hasta que esto se equilibre. Y que estén atentos a los vivos”.

El Señor Presidente citó las palabras que hicieran famosa a una de las primeras referentes de los consumidores argentinos Lita de Lázzari, quien recomendaba a las amas de casa “camine señora…camine”.

Parece ser que la primer solución de un Poder Ejecutivo conformado por los representantes de los principales actores económicos de la sociedad argentina, para enmendar sus errores de pronóstico en materia inflacionaria y para atravesar con más calma la “tormenta” que nos azota, solo tienen una mera expresión pero no la adopción de medidas concentras que permitan limitar los efectos que ese “flagelo tan fácil de resolver” produce sobre distintos sectores de la población.

Huele a poco. Tratándose del mejor equipo de los últimos cincuenta años que venía a resolver las deficiencias que la política local había generado y de actores que conocen los pormenores de la “economía de mercado”, se esperaban decisiones que generaran un resultado efectivo. La realidad cotidiana nos muestra que ello no sucedió.

Parece que el hecho de ser ajenos a la “vieja política” y representar el desprecio a esa misma política y el auge de las virtudes del mercado, no asegura la resolución de problemas demasiado fáciles de resolver. Precisamente, tal vez ello se deba a la carencia de política.

Ante la realidad cotidiana, no solo podemos desear el cese del “tormenton” que nos afecta, sino también que los consejos nos los vuelva a dar Lita…tan mal no nos hacía.

Un comentario sobre “El Servicio Meteorológico Nacional

  • el 16 agosto, 2018 a las 17:47
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    Tan clarito que duele, aún al costo de aligerar generosamente a Lita del octavo círculo del infierno del Dante.

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