#RetornandoSucesos

26 de noviembre de 1911

Julieta Lanteri

La primera mujer en votar en América Latina

Por María Cecilia Demartín
ma.ceciliademartin@gmail.com

En las elecciones del 26 de noviembre de 1911, para la renovación del Concejo Deliberante de la Ciudad de Buenos Aires, el presidente de mesa – el historiador Adolfo Saldías- manifestó asombrado su “satisfacción por haber firmado la boleta de la primera sufragista sudamericana”. Se trataba de Julieta Lanteri, la primera mujer incorporada al padrón electoral en la República Argentina.

Italiana de nacimiento, logra en julio de 1911 la ciudadanía argentina, entre otros tantos logros dignos de ser destacado por su condición de mujer en la Argentina de principios del S. XX.

Julieta (la sexta médica graduada en el país) luego de haber conseguido su ciudadanía, exige ser incorporada al padrón electoral de la ciudad, dado que la Ley Municipal N.º 5098, nada prohibía al respecto.

La no mención explícita de la mujer hace suponer lo inimaginable que era para la época la intervención femenina en los asuntos políticos. Esta omisión literaria permitió en 1911, que la Dra. Julieta Lanteri de Renshaw (previa autorización de su esposo, de acuerdo con lo determinado por el Código Civil) votara convirtiéndose en la primera mujer argentina y latinoamericana en sufragar.

La Ley mencionada establecía que las comisiones empadronadoras inscribirían en el registro a: ciudadanos mayores de edad, que sepan leer y escribir; que se presenten a solicitar la inscripción y que hayan pagada en un año impuestos municipales; o ejerzan alguna profesión liberal y se hallen domiciliados en Capital. Julieta Lanteri cumplía todos esos requisitos. Con la Ley del Padrón Electoral de fines de 1911, que se hizo extensiva a todas las legislaciones provinciales y municipales, debían estar registrados en el padrón militar aquellos que quisieran incorporarse al padrón electoral, lo que, por consiguiente, anuló cualquier posibilidad futura de acceso por parte de la mujer al electorado. Y la mal denominada ley de “Sufragio Obligatorio, Secreto y Universal” (Ley Sáenz Peña), excluía definitivamente a casi la mitad de la población argentina al voto.

Julieta Lanteri es una de las figuras más importantes y trascendentales de la historia de género argentina. Fue transgresora de las normas impuestas por la sociedad en su rol de mujer. Se casó con un hombre 14 años menor, que, si bien a simple vista parece una nota amarillista, para los parámetros sociales de la época era destacable. No solo era menor que ella, sino que ella era el sostén económico de ese matrimonio, rompiendo así con la figura del “hombre proveedor” tan fuertemente arraigada por entonces.

Otro acto digno de comentar es su solicitud a la adscripción a la cátedra de Enfermedades Mentales como profesora suplente (la docencia en el nivel superior era terreno exclusivo de los hombres), se le negó dicha solicitud con la excusa de que no era ciudadana argentina para poder ejercer como docente. Al poco tiempo, inició los trámites de ciudadanía, y el 15 de julio de 1911, la justicia falló a su favor declarándola ciudadana. De todas formas, su solicitud a la adscripción fue rechazada.

Lograda la ciudadanía, en noviembre del mismo año se convierte en la primera mujer latinoamericana en votar. A los pocos meses se separa de su esposo, y años después solicita el divorcio, acto sumamente reprobable por la sociedad del centenario.

Intenta volver a votar en 1919, pero la Ley Sáenz Peña era excluyente. Sin embargo, Julieta Lanteri entiende que, si bien la ley prohibía a las mujeres votar, nada establecía respecto de ser votadas. Funda entonces el Partido Feminista Nacional y se convierte en la primera mujer argentina en ser candidata a diputada nacional.

Julieta Lanteri se postuló cinco veces más sin lograr acceder a una banca. El 23 de febrero de 1932, en pleno microcentro porteño, es atropellada por un automóvil y dos días después muere a los 58 años.

Consagró su vida a la lucha por los derechos de la mujer, y en todos los actos de su vida personal fue coherente con el discurso emitido. Sus acciones fueron objeto de burlas, y a pesar de haber sido tratada con socarronería por la prensa, fue la mujer que más ocupó las portadas periodísticas en las primeras décadas del S. XX.

Por Ley N.º 13.010, el 23 de septiembre de 1947, las mujeres argentinas obtuvieron el derecho a sufragar y la lucha por el voto femenino terminó reducida a un momento histórico.

Si bien hay gran material historiográfico que devuelve el papel protagónico de las mujeres anarquistas, librepensadoras o socialistas en la lucha por el sufragio; aún sigue siendo poco conocidas las victorias políticas feministas antecesoras a la Ley 13.010.

Es imposible explicar aquí y ahora por qué la Historia dejó de lado el rol central que Julieta Lanteri ocupó en lo político y social. Fue la protagonista de dos hechos trascendentales: a) es la primera mujer en votar en Argentina (y América Latina) y b) la primera vez que una mujer se postula a Diputada Nacional en nuestro país. Estos dos sucesos relevantes han sido disminuidos en importancia, minimizados o desconocidos por el común colectivo. De esta omisión voluntaria de la historia nace la urgente necesidad de reivindicar a Julieta Lanteri y a tantas otras mujeres que han sido invisibilizadas de la lucha por los derechos femeninos: “Todo cuanto sobre las mujeres han escrito los hombres debe tenerse por sospechoso, puesto que son juez y parte a la vez” (Poulain de la Barre)

Para ampliar información:

– BARRANCOS, Dora, Inclusión / Exclusión. Historias con mujeres, Buenos Aires, Ed. Fondo de Cultura Económica, 2001
-FEIJÓO, María del Carmen, “Las luchas feministas”, en Todo es Historia, N.º 128, Buenos Aires, 1978.

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